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Argentina
Sci-Fi: 2176. Clones Bisex...
Trah Meyer: ...
o la primer porno futurista del cine argentino.
AS-F:
De hecho lo es.
T.M.:(ríe)
Lo es, y debe ser la única.
AS-F: ¿Cómo
surgió la idea de transitar ese carril? Existen films porno
americanos clase A que abordan la ciencia-ficción -en general
fallidos-, históricamente está la mención
obligada a la parodia Las Aventuras Eróticas de Flesh
Gordon y la memorable Café Flesh, entre otras, pero
a nivel local supongo debe ser una experiencia inédita.
T.M.: Me parece
que el hecho de haber trabajado y visto cine de género hacía
que nosotros viéramos la posibilidad de dar entrada a la ciencia-ficción
desde un film porno, o viceversa. Así como surgió la
idea de hacer porno en un país donde no existe una industria
de cine porno, y tratar de hacer algo serio, creo que de la misma forma
surgió tal vez ... Clones.... El embrión
es muy similar en ambos casos. Y tiene que ver directamente con una
gran atracción por géneros como la ciencia-ficción,
y por poder volcar eso en la pantalla como se lo hace en Estados
Unidos.
Veo en ...Clones... una adaptación no sólo
interesante sino también bastante universal en el nivel temático,
si a eso le añadimos que es una película completamente muda...
creo que si no fuera tan áspera podría ser más universal
de lo que ya es a partir de su temática. Lo que pasa es que es bastante áspera,
más de lo que uno hubiera pretendido, y eso está bueno.
AS-F: ¿Cómo
influyó la cuestión del bajo presupuesto en la posterior
estética del film?
T.M.: Totalmente.
El tema de buscar una historia que transcurriera en pocas locaciones,
y que esto a su vez nos llevara a trabajar con un casting reducido
de actores, tuvo muchísimo que ver. Recuerdo que se habían
planteado otro tipo de historias, por ahí más realistas,
con las mismas locaciones y con la misma cantidad de gente, y el tema
de optar por ...Clones... fue a nivel gusto. Me
vienen ahora a la memoria un par de las historias que habíamos
manejado antes de decidirnos por ...Clones...: recuerdo
una que transcurría en un videoclub, en la que básicamente
sodomizaban a una nueva empleada, pero me pareció mucho más
rico poder trampearte esa única locación
como un Cubículo de Supervivencia postnuclear, con tres
personas que no hablan, con un relato temporalmente disparado hacia
el futuro pero que en realidad opera como un retroceso cultural, ya
que los supervivientes se manejan sólo a través del sexo,
lo cual me pareció bastante rico...
AS-F:
Es por lo menos llamativo el hecho de que mientras muchos esgrimen
la necesidad de grandes erogaciones para encarar una realización
de ciencia-ficción, en el caso de ustedes parece haber sido
el magro presupuesto el que los llevó a intentar una experiencia
como la de ... Clones....
T.M.: Creo absolutamente
en las teorías de producción de Roger Corman.
Justamente el contar con poco dinero es lo que hace que puedas apuntarte
como disparador con un bagaje de elementos mucho más fértiles.
Esto se relaciona directamente con el poco interés que el inversionista
va a tener en el asunto, pasará a ser más un interés
exploitation que otra cosa. Y eso te da la libertad de poder jugar
con dinero de otro, y de arriesgarte en el nivel expresivo de forma
que quizás no te animarías bajo otros términos.
Disponer de poco dinero es un condicionante, y un condicionante muy
a favor. Guillermo del Toro, director de El Espinazo
del Diablo, dice algo similar, rescata el hecho de filmar
con pocos medios, igual que Shyamalan, de Sexto Sentido,
que filma con presupuestos superbajos. Me parece que el hecho de contar
con mucha guita, tipo presupuestos hollywoodenses, siempre te vuela
un poco la cabeza y muchas veces termina desfigurando la intención
misma de la película. Son muy pocas las películas que
con un gran presupuesto pueden mantener una línea coherente
de expresión. Tiene que ver también con el tipo de director
que esté a cargo del proyecto. Ojo, esto no es una regla de
oro, no es que si tenés bajo presupuesto vas a producir sí o
sí genialidades. Digo: si tenés bajo presupuesto, creo
que siempre, dependiendo del director, podés lograr resultados
interesantes, porque te permite hacer cosas en las que otros no se
jugarían por no invertir mucho dinero.
AS-F:
Retomando esta teoría de lo nocivo que a veces puede resultar
un alto presupuesto, pienso en films porno americanos clase A que
toman temas de ciencia-ficción -el caso paradigmático
sería Urannus, quizás también Virtualia-,
y que sin embargo derivaron en apuestas absolutamente fallidas
en ambos planos, porno y Sci-Fi.
T.M.: Noto ahí una
pompa que tiene que ver con querer abarcar más de lo que el
cine puede. Terminan injertando secuencias de despegues espaciales
y finalmente la acción queda siempre reducida a una habitación,
un hombre y una mujer. En este sentido creo que la historia de ...Clones... cubría
mucho más a los personajes. ...Clones... no
es una película fallida, a mi modo de ver, pero tiene sus defecciones,
y tiene otras cosas que por medio del azar fueron aciertos, esto más
allá del juego de dirección. Como co-director reconozco
que me hubiera gustado poder haber ambientado mucho más ese Cubículo
de Supervivencia en el que transcurre el noventa y cinco por ciento
de la película. Y esto hubiese sido posible si esa locación
hubiese sido más cercana a nosotros. Tranquilamente se podría
haber ambientado mucho mejor.
AS-F: ¿Más
cercana en qué sentido?
T.M.: Si hubiera
estado mucho más a nuestra disposición, y no hubiéramos
tenido que ir a vaciar el depósito en el que filmamos el mismo
día de comienzo del rodaje. Cosa que habíamos pedido,
por otra parte.
AS-F: ¿Eran
conscientes de esta imbricación de géneros que terminan
pesando casi por partes iguales en el film?, porque ...Clones... es
una película que parece ubicarse en un límite muy
extraño, hiperdifuso, entre el hardcore y la ciencia-ficción.
T.M.: Incluso creo
que las escenas explícitas que contiene no la alejan para nada
del cine de ciencia-ficción, justamente la hacen una película
de ciencia-ficción mucho más cruda que otras, seguramente.
AS-F:
Una ciencia-ficción hiperrealista.
T.M.: Sí,
me parece que está mucho más cerca de la ciencia-ficción
que del porno en sí. No sé si éramos conscientes
al cien por ciento de lo que estábamos filmando, pero sí que
nos gustaba esa especie de juego de cruce de géneros. Sabíamos
que el experimento podía llegar a ser superinteresante, pero
no sé si estábamos conscientes de los resultados. Creo
que los resultados nos dejaron mucho más a gusto de lo que podríamos
haber llegado a imaginar. Es una película dura de ver, lo cual
no quiere decir que no hayamos quedado más que felices con lo
conseguido. Que hayamos podido sentir una de las mayores libertades
a la hora de filmar una película, eso también lo hizo
muy valioso.
AS-F: Es interesante observar que
la película se vale de varios tópicos del cine
de ciencia-ficción a lo largo de su historia. De hecho
desde el mismo título anuncia su contenido futurista
y el tratamiento de la temática clónica.
T.M.: Y el tema
del postholocausto nuclear.
AS-F: Te lo iba a mencionar, enlazado
al eje de la supervivencia, tan caro al género. La escasez
del agua, el alimento que se ha tornado sintético...
una vasta cantidad de elementos que remiten a la Sci-Fi.
T.M.: Sí,
por eso insisto en que, en todo caso, se trata de una película
de ciencia-ficción, sólo que mucho más cruda que
lo normal. Incluso quiebra varios códigos del género
porno, y ni qué decir del porno local, teniendo en cuenta que en la Argentina no
se registraban películas xxx bisexuales ni de travestis, por
no citar la temática gay, tampoco tratada en el país
a la fecha. En muchas cosas la veo como una película adelantada
y de ruptura, por más que puedas detectarle las mil fallas.
Creo que todo lo otro pesa lo suficiente. Y me parece que es eso, es
más que nada una película de ruptura que de otra cosa.
Quizás ni siquiera tiene atractivo a nivel porno, tal vez en
el terreno de lo morboso tiene un atractivo más a nivel nasty
que a nivel gay, bisexual o travestí.
AS-F:
La vía de excitación en el nivel sexual sería
lo nasty.
T.M.: Justamente.
En eso difiere, por ejemplo, con los films brasileros de travestis.
Aunque aquí hay que decir que eso tuvo mucho que ver con el
bajo presupuesto y el apuro de la productora por filmarla, rápido
y en una sola jornada, lo que derivó en un casting relámpago,
que casi no fue tal, por el que dimos con Alexa Kass, el travesti
protagonista de la historia. En un principio la idea era hacer una
película de travestis más clásica. Si uno bucea
en las raíces, en la prehistoria del proyecto, se trataba de
una película mucho más limpia, mucho más
lineal en algunos sentidos, y mucho más convencional también.
El film que finalmente fue nació de un camino que se fue dando,
y que se fue haciendo a medida que se iba dando.
AS-F:
Elementos aleatorios, peripecias de producción...
T.M.: Ése es un punto adicional de interés.
AS-F:
Hay un ítem que, creo, da cuenta del entrelazamiento de
los dos géneros, un dato en apariencia menor, pero que no
creo lo sea: el look de los protagonistas, un cuero raído...
T.M.: ... un cuero
carnal se podría decir...
AS-F:
... que remite por un lado a la vertiente porno del SM en su versión
soft, y por el otro a la extensa galería de films al estilo Mad
Max..., en la que los personajes visten ese tipo de atuendos.
T.M.: Sí,
de hecho el comienzo totalmente desolado del film tiene que ver mucho
con Mad Max. El caminar incesante de Wolpix,
cuatro minutos a lo largo de un desierto totalmente devastado, lleno
de porquerías e inmundicias, lo relaciona mucho con esa saga
de películas. Creo además que es desde ese momento que
se te empieza a narrar que es un film nasty lo que vas a ver, inclusive
la mugre de la misma imagen, ese filtro naranja... te lo dice todo.
AS-F:
Hay una referencia importante a las películas postapocalípticas
de la década del '70, como The Omega Man, por
ejemplo.
T.M.: Tiene una
onda muy neoyorquina de los `70 la película. El tema
de ser muda tiene que ver a la vez con un tipo de cine que se hacía
antes de los '70.
AS-F:
Con algunos experimentos de La Factoría también.
T.M.: El coqueteo con el sado tiene mucho que ver
con La Factoría, donde eso estaba muy presente.
Es una película súper-Warhol me parece
(ríe). Igualmente lo más interesante de esto
es el mundo que plantea: no se aprecia identificación
con femineidad ni masculinidad alguna, y mucho menos con
categorías sexuales: no es un film gay, ni bisexual,
ni de travestis, y obviamente mucho menos hétero. Es como
que el tema de la clonación tiene que ver con una
degeneración humana total, si se toma por degeneración
la subversión de la sexualidad tal cual se concibe
hoy, masivamente al menos.
AS-F:
O sea que la película termina no encajando tampoco bajo
ninguno de los subgéneros convencionalizados por la pornografía.
T.M.: No,
por eso reitero que me parece apuntar mucho más a un subgénero
nasty, en todo caso. La caja del video la promociona como la primer
extreme-porno argentina, y creo que sin dudas lo es, y tal vez lo sea
por bastante tiempo, porque es una película que sin todas estas
cargas de azar y aleatoriedad veo muy complicado que se diera. Inclusive
un productor interesado en el nasty no creo que se planteara apostar
por una película así.
AS-F:
Otra arista de interés es la deriva que transita el film,
a nivel del devenir de los protagonistas, a nivel del relato y
su compaginación, y también a nivel sexual. ¿Un
(no)transcurrir que remite a la postmodernidad?
T.M.: Sí,
de hecho el mismo tratamiento de edición que tiene coquetea
bastante con lo postmoderno, con el tema de los flashes en blanco,
la no-continuidad de plano a plano, y de secuencia a secuencia. Más
allá de que respeta igualmente la estructura de una historia.
AS-F.:
Básicamente hay una historia en el film, que se puede contar.
T.M.: Sí, sí. Pero de hecho está totalmente
fragmentada y discontinuada, narrada por momentos con una
aridez terrible, pero a la vez que agobiante, atrapante.
AS-F:
Hay una suerte de exacerbación de la desaceleración
del tempo en el grueso de la película.
T.M.: Sí,
desde el vamos. Desde ese sonido lejano de un motor que se reitera
constantemente y que se termina transformando en una especie de música
trash, hasta el loop de la música en los créditos finales,
está siempre presente. El caminar del hombre-clon que no llega
nunca a ningún lado, y para el que parece no haber nada en el
horizonte, ni detrás ni a los costados, en un territorio que
no se sabe qué es ni qué deja de ser, me parece impresionante
para que sea el comienzo de una película porno. Es lo menos
excitante que pudiera imaginarse, y eso lo torna muy interesante.
Me parece que el tema de que no haya aquí una industria porno, y dentro
de esa no-industria no haya una división tan clara de los subgéneros,
hace que esta película sea. Termina tratándose de una película
porno porque no tenés otro lugar donde incluirla. Creo que en un futuro,
si existe un avance del cine porno en la Argentina, tal vez se tenga
la necesidad de reclasificarla. O por ahí se tenga la necesidad de olvidarla...
(risas)
Pero es eso, una película de ruptura y de más allá; creo
que el tema de incluirla en las bateas de films para adultos también
le cierra camino hacia su verdadero público. No es precisamente una
película para masturbarte el fin de semana con tu pareja.
AS-F: ¿Está un
poco entrampada en ese sentido?
T.M.: Yo creo que
sí, porque el tipo que alquila una película así con
el fin de ver una porno quizás se sienta bastardeado, y a lo
mejor con razón, porque no es a ese público al que apunta
y hay que decirlo. Parece más interesante para un público
en busca de cine de culto que para el consumidor convencional de films
porno.
AS-F.:
Habría que tener en cuenta también que muchas películas
que luego se convirtieron en objetos de culto alcanzaron ese status
a partir de un descubrirlas por parte de ciertos grupos
de espectadores. No hay en los videos una batea que diga películas
de culto, o quizás sí, pero refiere a películas
del pasado. El sólo concepto de culto implica
el hallazgo.
T.M.: En realidad
los géneros de videoclubs, que es adonde siempre termina apuntando
el porno argentino, son bastante pobres. Pensá en películas
dramáticas, ¿cuál no lo es?. O acción,
son géneros muy boludos. Yo creo que ...Clones... es
una película de búsqueda, y que esa búsqueda se
da a partir de una multiplicidad de factores, algunos aleatorios, otros
intencionales. A veces películas así se hacen inmirables,
pero en este caso me parece que tiene más peso por la búsqueda
en la que se sumerge, por los logros y hallazgos que cosecha en esa
exploración, que por aquello que de la película se pueda
esperar en sí misma.
AS-F:
Eso la llevaría directamente al campo de lo experimental.
T.M.: Absolutamente.
AS-F:
Otro rasgo a atender es la no-preminencia en la mirada de ninguno
de los géneros sexuales que podrían representar los
protagonistas: no es un film construido desde el punto de vista
del hombre, tampoco del de la mujer, y no es una exaltación
del travestismo.
T.M.: Ni de la
bisexualidad. Todo lo contrario, es una mirada hiperneutra, que pone
el foco en la historia de un ser humano postevolucionado, que en realidad
es un clon. La película es una degeneración desde el
vamos, en el mejor sentido de la palabra, y no en el sentido retrógrado
del término. La degeneración total de la raza humana,
que entiende el sexo como estos tres clones desean entenderlo. Esto
es lo que tiene que ver con esa neutralidad de la cámara, o
esa objetividad del lente. Es el no entender todavía
cuál es el razonamiento de este clon del futuro, y de mostrarlo
en consecuencia de una manera casi antropológica. Es raro al
pensarlo, creo que se fue dando desde el planteamiento mismo del guión,
y quizás también hasta sin quererlo.
AS-F:
Las mismas escenas de sexo explícito trasuntan lo que se
observa de manera puntual en el resto de la película: una
satisfacción de las necesidades más primarias. Los
personajes no parecen gozar del sexo como los humanos de hoy, hay
como una suerte de involución hacia un nivel sumamente primitivo,
casi animal.
T.M.: No hay goce
sexual en ninguno de los personajes. Cloe9.0 está esclavizada...
AS-F:
Casi como meras respuestas a estímulos...
T.M.: Sí,
cuando Wolpix -el clon-hombre- es penetrado, eso tiene que ver
más con un pagar su acceso al Refugio que con un disfrute
sexual.
AS-F:
Pareciera que el único momento de auténtico goce
se da cuando Wolpix al fin puede beber su agua.
T.M.: Sí,
y el deseo consumado de Aseiva3 es la obtención de la
máscara anti-radiación, a costa del asesinato de Wolpix.
AS-F:
En cuanto a Cloe, la mujer esclavizada, directamente parece no
desear, reducida a mero objeto o a un grado máximo de cosificación.
T.M.: La sinopsis
que aparece en la tapa del film habla del sexo como una moneda
de cambio, y eso no es nada aleatorio, es lo que sucede entre
los personajes. Creo que a Aseiva no le interesa tanto coger
con Wolpix como marcar su territorio.
AS-F:
Lo ve también como una oportunidad posterior de apropiarse
de la máscara.
T.M.: Claro, en
este sentido no hay secuencias de goce sexual real en la película.
AS-F:
Si antes decíamos que ciertas características del
film nos llevaban derecho al campo de la experimentación,
lo que acabás de decir nos conduce directamente a la anti-porno...
T.M.: Totalmente.
Además, el hecho de que, como te decía antes, se roce
mucho el nasty tiene que ver también con el anti-porno. Hay
cosas que tienen que ser demasiado extremas para ser nasty, por ejemplo
la coprofagia o cualquier tipo de sexo relacionado con materia fecal,
el extremo del extremo, que si bien esta película parecería
no alcanzar -porque, al contrario, cuenta con el material porno casi
más convencional que puede haber-, yo creo que sin embargo lo
logra. Creo que no debe haber nada menos excitante que el culo de Wolpix abierto...
(risas)
AS-F: De hecho los
tres cuerpos que aparecen en la película están lejos
de cualquier estilización.
T.M.: Totalmente, Wolpix se
parece más a Mr. Bean que a un actor porno de PRIVATE,
y Alexa parece Largo con peluca...
(risas)
... que dicho sea de paso, su nombre en la ficción contiene un anagrama
que deben descubrir los espectadores sagaces, o no tanto...
AS-F:
Lo cierto es que estamos ante un film que, más allá de
sus cualidades, se presenta como un territorio muy fértil
para el análisis desde muy diversos ángulos.
T.M.: Sí,
y tiene muchos más aun. Realmente me hubiera gustado
revisionar la película antes de esta charla, ya que estoy hablando
más desde el recuerdo punzante de haberla llevado a cabo. Es
una película complicada de ver, creo que antes que nada tenés
que tener un por qué la vas a ver, y que necesita un ámbito
adecuado para hacerlo. No es un film porno para ver con amigos antes
de ir a bailar... Creo que esa impiedad que tiene para con el receptor
es directamente proporcional al interés que reviste. Me parece
que es una película que hay que ver, sobre todo si uno tiene
el interés de abrir la cabeza para ver qué tipo de desviaciones
dentro de un género se pueden llegar a dar. Por eso insisto
en que ubicarla en el casillero de las pornos, es ubicarla mal.
AS-F:
Tal vez imaginando una realidad menos pacata que ésta, podríamos
encontrar a ...Clones... en las bateas reservadas a
los films de ciencia-ficción.
T.M.: Sí,
creo que sería mucho más aceptada así que como
film porno. La tapa del video es muy engañosa también,
no te prepara para nada con lo que vas a ver, y eso es complicado,
te juega en contra en relación a los posibles espectadores.
Y si bien el diseño de tapa fue responsabilidad de la productora,
no podría haber sido de otra manera tampoco, porque si no no
habríamos visto un peso, había que venderla como un film
porno. Eso no significa que sea una porno fallida, es algo mucho más
rico que eso. Tendría que haber condiciones muy distintas para
avalar un film de ese estilo sin filtrarlo como una porno.
AS-F:
Quizás lo más estimulante de ...Clones... sea
la contravención a una máxima del cine de género:
el precontrato con el espectador, que más allá de
la historia puntual de que se trate, ya sabe qué es lo que
se va a sentar a ver. En este caso no parece asignársele
una butaca clara...
T.M.: Sí,
una butaca incorrecta digamos. Aunque insisto en que promocionado como
film de ciencia-ficción hubiera corrido mejor suerte a nivel
comercial.
AS-F:
Lo auténticamente excitante del film, según lo veo
-y que lo es por extensión en cualquier manifestación
de la experiencia humana-, es el no saber cómo posicionarte
para receptarlo. Hace que todo se ponga en movimiento.
T.M.: Casi casi
como diría la gran poetisa argentina: ésta es
la batalla del movimiento.
(Risas)
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