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¿Qué sucede
con el cine de ciencia-ficción en la Argentina? ANTES
UNA APROXIMACIÓN (CONVENGAMOS)
Objeto
de estudio al parecer poco tentador para los teóricos y estudiosos
en materia de cine, la Sci-Fi ofrece, paradójicamente,
un atiborrado muestrario de definiciones, muchas de ellas de una endeblez
y ligereza que es digno correlato del desprecio que aún hoy
día prodiga buena parte de la crítica al género.
Pero más allá de obsesiones fronterizas (en ambos sentidos) y laxas
apelaciones al saber referencial del espectador, sería bueno convenir
una aproximación al concepto de Sci-Fi, en tanto herramienta útil
para emprender nuestra recorrida exploratoria. Y sólo eso.
Pues los géneros distan mucho de ser compartimientos estancos, inconmovibles
y de características universales, tal cual podría pensarse de
antemano.
Films que al momento de su estreno fueron considerados como pertenecientes al
terror, hoy pueden aparecer en retrospectiva como paradigmas de la ciencia-ficción,
por caso. Y esto dependiendo a su vez de los operadores -críticos, espectadores,
productores, etc.- de este proceso de cambio o desplazamiento. La revisitación
a distintos corpus de films se traduce muchas veces en la regenerificación
de algunos de esos films o en la construcción de un nuevo género
que abraza realizaciones que en su tiempo fueron consideradas como parte de otro.
Así, nos encontramos con los géneros como construcciones en continua
mutación, bajo multiplicidad de puntos de vista que complejizan su abordaje
y en un permanente proceso de transformaciones que están muy lejos de
la pretendida inercia y linealidad que muchos investigadores les arrogan, entre
otras cosas, para facilitarse la tarea a la hora del análisis. La estabilidad
de los patrones genéricos ha sido a lo largo de la historia del cine sólo
una condición inexorablemente temporal.
De modo que lo que aquí proponemos es una consciente construcción
en retrospectiva de la Sci-Fi, para la cual tomaremos como punta de
lanza la propuesta de los críticos Joan Bassa y Ramón
Freixas.
Según los autores, la ciencia-ficción comporta, básicamente,
una irrupción de lo imaginario en lo real (y de lo doblemente imaginario,
siendo el cine una ilusión de realidad). Consecuencia de esta
irrupción, lo que opera es un cambio de verosímil que -y he aquí la
clave del asunto- se sirve de la ciencia como coartada, confiriéndole
a ésta un rol inequívocamente mítico.
Y es que esa condición mítica de la ciencia proviene de su status
pinacular en nuestra sociedad occidental, divinizada como la herramienta que
todo lo puede y que todo podrá, desde licuadoras hasta clones humanos,
pasando por cyborgs, manipulaciones genéticas, conquista del espacio,
IA, VR y siguen las siglas.
Así, cualquier fantasía, por plausible o absurda que pudiere resultar,
mientras sea legitimada por la ratio de la especulación científica,
se tornará verosímil (o más o menos...).
Bajo este bendito halo, una serie de ejes temáticos, un conjunto de arquetipos
y una mitología privada atraviesan a la Sci-Fi a lo largo de su
historia.
Demos entonces un repaso a la filmografía local para intentar entrever
-sin voluntarismos estériles- en qué films argentinos la ciencia-ficción,
tal cual la planteamos, ha dejado su huella o, aunque más no sea, algunos
leves pasos.

LA
PREGUNTA DEL (MEDIO) MILLÓN
Una exploración
que -focalizando sobre los largometrajes que
llegaron al estreno comercial-
nos remonte a los primeros registros en el sonoro, hacia principios
de los '40, y atraviese la producción hasta sus entregas
más recientes, nos indica, prima facie, un desarrollo apenas
visible, escaso y manifiestamente discontinuado del género en
nuestras pampas.
Un puñado de films que -más allá de los corrimientos,
múltiples fusiones y ausencia de purismo de que dan cuenta las más
recientes teorías en el campo del discurso genérico- en su gran
mayoría ni siquiera podrían considerarse como propiamente pertenecientes
a la Sci-Fi, sino tan sólo procurándose ciertos tópicos
suyos o incluyendo algunos de sus mitos, generalmente en relación de
subsidiariedad con las componentes mucho más marcadas de otros territorios
genéricos (léase por caso terror, policial, fantástico,
y, sobre todo, cazabobos infantil).
De todos modos dejaremos a otros la tarea de decidir si tal o cuál film
es o no de ciencia-ficción, terror, suspenso, etc.,
interesándonos en el hallazgo de elementos (narrativos, temáticos,
mitológicos) que nos indiquen la presencia, a veces más
sólida, otras más volátil, de la Sci-Fi en
la producción cinematográfica argentina desde los comienzos
del sonoro hasta nuestros días.
Y la pregunta inicial se redobla entonces cuando se piensa en la magnitud
de un corpus fílmico que a lo largo de la historia del cine ha entregado
buena cantidad de clásicos, masterpieces y obras de culto, dejándonos
en claro en más de una ocasión que una lectura que vaya algo
más allá de la mera linealidad argumental, nos arrojará cara
a cara con nuestras actuales circunstancias y conflictos, tanto como individuos
cuanto como especie.
Baste sino mencionar la lucha de clases de la futurista Metrópolis (Fritz
Lang, 1926), la denuncia al capitalismo salvaje de Soylent Green (Cuando
el Destino Nos Alcance, Richard Fleischer, 1973), las alusiones
a la Guerra Fría y a la discriminación en The Planet
of The Apes (El
Planeta de los Simios, Franklin J. Schaffner, 1968),
o el replanteamiento de los interrogantes existenciales y la interacción
hombre/máquina a través de los turbadores nexus
6 en Blade Runner (Ridley Scott, 1982),
por citar sólo algunos ejemplos.
Atisbemos qué ha ocurrido en nuestro país con un territorio que
ofrece semejantes posibilidades discursivas y que alberga en su seno las más
disímiles expresiones, desde el llamado cine de auteur hasta la adscripción
más lisa y llana a los postulados de género, pasando por el trash
más furibundo, en plan de citar unas pocas de las tantas especies que
pueden abrevar en las aguas de la Sci-Fi.
Pero
empecemos por algún principio...
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